*El Islam no permite el maltrato o abuso hacia la mujer*
Rashida Jenny Torres Medrano
As-alaamu a´laikum estimados lectores de LA PRENSA LIBRE, una vez más, los
musulmanes nos encontramos agredidos y despreciados por alguien a quien le
publican sus conceptos basados en la ignorancia, el prejuicio y el fanatismo
sin considerar el daño que se realiza con esto a la verdad, la justicia y
los derechos humanos.
Me refiero al artículo de opinión que publicó en este periódico la señora
Yadira Calvo el 16 de abril del año en curso y que tituló “Con la vara al
hombro”.
Me decepcionó porque, aunque jamás había escuchado hablar de ella ni su
nombre en ningún lado, me puse a buscarla en la red y aunque tenemos gustos
muy diferentes, encontré que es una escritora costarricense feminista
“felizmente casada”, que tiene por libro favorito el importantísimo “Cumbres
borrascosas” de Emily Brontë -el mío es el Sagrado Corán-; pero hemos sido
partidarias de lucha contra el TLC.
Lo cual me lleva a pensar que es una señora equivocada -como tantos- con
respecto al Islam, se ha dejado llevar por los artículos negativos que lee
sobre el mismo y como cualquier otra persona ignorante y llena de prejuicios
hacia nuestra realidad, se escandaliza, menosprecia y teme lo que no conoce.
No la culpo, yo era igual o peor que ella, hasta que investigué por mí
misma, libre de prejuicios, qué es el Islam y en qué creen los musulmanes.
Lo primero que debemos decir es que el Corán le ordena al hombre tratar a la
mujer con respeto, justicia, consideración. En la aleia 4:19 dice
claramente:
“...Comportaos con ellas como es debido. Y si os resultan antipáticas, puede
que Dios haya puesto un abundante bien en aquello que os desagrada”. (4:19)
Vemos que el Corán remarca que el hombre debe tratar correctamente a las
mujeres y tenerles paciencia, aún si el carácter de ambos no compatibiliza.
No se menciona que se les puedan pegar, gritar o maltratar de ninguna
manera. Deben tratarlas como nos ha enseñado nuestro Profeta Muhammad (BPD):
con amor, respeto y consideración. El Profeta (BPD) nunca golpeó a una mujer
ni le levantó la voz siquiera. Y si el musulmán sigue el ejemplo del Profeta
(BPD) tal como ordena el Corán, nunca puede ni debe maltratar a su esposa,
golpearle, ni siquiera gritarle.
Veamos ahora lo que dice la famosa aleia 4:34 de la cual se habla mucho sin
conocerse a fondo:
“Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia
que Dios ha dado (desde el punto de vista del sistema social) a unos sobre
otros y por los bienes que gastan (en la manutención de ellas)…”
Quizás alguno alegue que es un pensamiento retrógrado y misógino, pero se
trata de un asunto generalizado mundialmente. Y al respecto hay mucho que se
puede analizar y debatir. Pero no se puede cuestionar que, históricamente,
en todo el mundo se da esta situación, más allá de que existan innegables
casos puntuales que no sean así.
El segundo asunto por el cual el Islam le otorga al marido la autoridad
sobre el matrimonio es porque el marido debe mantener el hogar. El hombre
tiene sobre el matrimonio una obligación puntual e ineludible: debe mantener
el
hogar. Luego, cuando cumple esto, surge para él un derecho como compensación
por la carga de la obligación anterior y ese derecho es la autoridad que se
le concede. Autoridad que tiene límites, por supuesto.
Por su parte, la mujer goza de un beneficio: está exenta de la obligación de
trabajar y mantener el hogar. Todos los gastos de la casa y sus gastos
personales deben ser cubiertos por el marido. Tal beneficio implica que ella
tenga hacia el marido una obligación de respetarlo en sus decisiones. Además
de esto, la mujer tiene dos responsabilidades puntuales en el matrimonio:
aceptar al marido cuando quiera tener relaciones sexuales y cuidar de los
hijos. No tiene otra obligación.
No tiene responsabilidad sobre los quehaceres domésticos, por ejemplo. No
tiene la obligación de cocinar ni lavar nada en la casa. Incluso puede
pedirle al marido un sueldo por realizar las tareas domésticas. Esto se ha
ejemplificado en algunas narraciones diciendo que si el marido solicita a la
esposa, ella debe acudir aunque se encuentre cocinando. ¿Por qué? Porque no
es obligación de la mujer cocinar, pero sí es aceptar al marido y ella no
puede negarse a esto, aunque sí puede negarse a realizar tareas domésticas.
¿Es el hombre musulmán libre de golpear a una mujer cuanto desee? Sí,
existen indicaciones muy precisas y el hombre no es libre para golpear a la
mujer en absoluto.
Los mayores sabios de Islam claramente precisaron que este golpe mencionado
en la aleya 4:34 es el equivalente a un golpe con un cepillo de dientes (un
“siuak”: los palillos usados en el mundo árabe para la higiene dental) y el
hombre bajo ningún concepto debe dañar la piel de la mujer ni dejar marcas,
heridas, hemorragias o hematomas, pues en tal caso está obligado a
indemnizarla.
De ninguna manera el Corán permite el maltrato o el abuso hacia la mujer.
Como podemos ver claramente en lo expuesto, el Islam no legaliza en absoluto
el maltrato a la mujer.
Quien pretenda argumentar otra cosa, está distorsionando los hechos. En
consecuencia, los musulmanes que golpean a sus mujeres no siguen ningún
mandato ni autorización del Corán ni del Profeta (BPD) ni de los grandes
sabios del Islam.
La problemática de la mujer en el mundo es un asunto complejo y muy serio
que las sociedades todas deben abocarse a tratar. Esto puede hacerse en el
marco de la integración, el entendimiento intercultural e interreligioso, el
mutuo respeto, el diálogo, etc. Nada de esto es posible cuando se realiza un
análisis simplista y denigrador como ha hecho esta señora Yadira Calvo,
insultando la figura de nuestro Profeta (BPD) y la misma concepción de Dios
de los musulmanes. Ella debería plantearse si el Islam es tan malo y
negativo, tan perverso y opresivo, ¿por qué es la religión con más cantidad
de seguidores en todo el mundo y la de mayor índice de crecimiento? ¿Cómo es
que cada año miles de personas en el mundo occidental se convierten al
Islam, abrazan esta religión para regir sus vidas con ella? ¿Y cómo es que
la mayor parte de quienes se convierten al Islam son precisamente mujeres?
Los musulmanes decimos: aquí estamos. Si quieren hablar con nosotros, con
gusto lo haremos. Si quieren conocernos, estamos muy cerca de ustedes.
Cuando tomen contacto directo con nosotros, verán que no somos de temer sino
todo lo contrario. Si pretenden cambiarnos, su esfuerzo será en vano. El
Islam ha sobrevivido 14 siglos creciendo y no desaparecerá nunca. Pues es la
verdad revelada por Dios Altísimo. Y la verdad no se extingue ni desaparece.
Continúe con sus luchas señora Yadira, pero diríjalas en la dirección
correcta, nunca está de más y duerma tranquila, nosotras las musulmanas
sabemos defendernos y sabemos perfectamente quién es nuestro amigo y quién
nuestro enemigo.
http://www.prensalibre.co.cr/2009/abril/27/opinion07.php
[image: 1-3.gif image by Rashida_033]
Musulmana Costarricense.